Carlito`s way

Placeres caseros, pero divinos

 

                     

 

Hay pequeños placeres que da gusto disfrutar. De los que cuestan poco pero se disfrutan mucho. A todo el mundo le gusta darse un homenaje en algún restaurante: mariscadas, chuletón y buen vino, alta cocina oriental, etc,.. pero de los que yo hablo hoy son de placeres caseros que nos damos en nuestro día a día. He aquí cuatro ejemplos de los que disfruto últimamente:

 

1. Soy “el tonto del haba”. Ahora que empieza la primavera me gusta comprarme en la verdulería una buena bolsa de habas tiernas. A eso de las 21:00 o 21:30, me arrimo la bolsa, saco un taco de queso, desenfundo el lomo o la salchicha imperial de lorca y con una tabla de madera y un buen cuchillo me hago yo mismo un festín de chuparse los dedos. Taco de queso, haba que cae; loncha de lomo, haba que pelo; trozo de salchicha, habica a la boca. Si hay un chatico vino de por medio, ni te cuento, pero normalmente lo riego con cerveza. Sencillo, económico, pero todo un lujo. Que riiiicas están las habicas tiernas!!! No las gordas, sino las pequeñas, me puedo comer las que me pongan delante, es algo enfermizo, como el que se come bolsas y bolsas de pipas, lo mismo.

 

2. Fin de semana, por la mañana temprano. Saco 4 ó 5 naranjas y hago un buen zumo. Si están frías casi mejor. Pan a la tostadora, preferiblemente de ese pan “casero” que se vende ya cortado. Parto un buen tomate, lo rayo, le echo aceite y un pizca de sal... El pan calentico, con su tomate restregao... y un buen trago de zumo casero... Energía a toneladas para sacar el día pálante!

 

3. Termino una comida o cena y se me queda el cuerpo como cojeando, como diciéndome: “¿ya? ¿ya hemos terminado?..Andaaa date un placer....!!!.”. Es entonces cuando abro el frigo y mis ojos saben dónde deben apuntar: en la puerta, bajo unos paquetes de tronchetes, queda escondida una tableta de chocolate puro Valor (al 70%). Dos o tres onzas son sacrificadas por el placer de los dioses. Primero las deshago un rato en la boca para después devorarlas sin piedad...Si le juntas un trozo de bizcocho o similar, las lágrimas se me saltan. Últimamente esto me pasa más debido a que ya no fumo y antes el cuerpo me decía: “anda y termina de comer que me estoy fumando encima...”.

 

4. Sábado o Domingo y es la 13:30 aprox. Bego y yo estamos en la cocina preparando la comida de los peques. Nos abrimos un quinto de “SIN” y otro de estrella de levante “CON”. Abro la despensa y examino las latas de conservas: berberechos, navajas, mejillones,....ummm que bueno!. Los primeros con un buen chorro de limón. Los mejillones sobre una crujiente patata de bolsa de la marca “torre de la horadada” o similar. Si a esto le sumas unas aceitunas rellenas o unas anchoas, el éxtasis está asegurado. Este ejemplo se da en la misma proporción en casa que en la calle, porque otro de nuestros placeres es tomarnos la cerveza, con la navaja incluida, en el cafeto de Alfonso X.

 

Lo que no entiendo es cómo sigo sin engordar aun habiéndome dejado el tabaco y dándome estos placeres....

 

Seguro que vosotros coincidís con alguno de ellos, ¿me equivoco?.

 

 

Comentarios

De las cosas que he nombrado...¿cuantas hay ecológicas? ¿donde se venden?....

Pan de molde, nocilla y una sandwichera...... Diossssss

jajaja, a mis hijos les gustan más los guisantes, pero no, a mi no, donde estén las habicas.... Por cierto, un post aparte para las comidas de la madre, claro, que no las he querido meter aquí...

Sí, coincido en varios, jejejejeje. Cómo me gusta comer. Yo sí que engordo, ésa es la pena. Has probado en sustituir las habas por los guisantes tiernos? A mí me gustan todavía más.

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