Carlito`s way

Cuentacuentos

 

                            

 

 

Hace un tiempo una compañera de trabajo me dijo: “Una de las cosas que más recuerdo de mi padre son los cuentos que me leía por la noche para que me durmiera”. Esta compañera, aparte de motivarme, me confirmó que uno de los mejores momentos del día es cuando me tumbo en la cama con mi hija para que le cuente uno. Para ella también es un momento especial porque todas las noches me pregunta “¿me cuentas un cuento?” con el mismo tono ilusionante del primer día.

 

Tengo que reconocer que en los primeros años me cabreaba tener que dormirla todas las noches con algún cuento, pero luego me di cuenta (valga de redundancia) que es el único momento del día en el que estamos los dos solos y somos cómplices de risas y chismes. Porque es que, además de contar cuentos, también se nos escapa algún secreto, cotilleo o simple confidencia.

 

Al principio los cuentos eran los habituales  y clásicos: La Bella y la Bestia, Aurora, Cenicienta, los 3 cerditos,... pero como estamos atravesando una etapa de “no-brujas”, “no-lobos” y “no-monstruos” acabé inventándome uno: el cuento de Malísimo y Canalla, dos niños que hacen travesuras y que le roban a la frutera de nuestro barrio todos los piñones, por lo que....

Bueno, el cuento no es nada del otro mundo pero lo creamos entre los dos (a mi hija le encantan los piñones) y lleva todos los elementos necesarios para que se lo pase “pipa” escuchándolo: alguna “palabrota” (culo, peo,...), algún comentario gracioso, una comida en casa con Las Chicas® o con sus primos o con sus titas, una moraleja sobre compartir con los demás.... Todas las noches me pide el mismos porque simplemente, le encanta.

 

Y si me gusta contarle cuentos, me pirra mirarla de reojo y ver como se queda frita cuando estoy llegando al final. En ese momento la miro y me quedo ensimismado de la cara tan bonita que tiene y de lo buena que es (sobre todo cuando, precisamente, duerme).

 

Hasta que no cae frita no me voy (suele tardar unos 10 minutos) y a veces creo que ya “ha caído” cuando, antes de que salga de la habitación, me dice:

 

-          “¿dónde vas papi?”

-          “A beber agua. Ahora vengo”.

-          “Ahh, vale”

 

No hace falta que vuelva porque las fuerzas que derrocha en el día y el nervio que lleva dentro son tan fuertes que la dejan KO.

 

 

 

Comentarios

Ok, tienes razón. Acuerdate que te dé la mitad del dinero que estoy ingresando por esa marca. ¡Pues quién sabe!,cuando estoy inspirado no tengo límites... igual escribo un libro de cuentos o ...en la guarde no necesitáis un cuentacuentos????? Pagáis bien??

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